Marra Junior

“A la mayoría de nosotras nos sostiene la economía informal”

talaia09 Marra Junior Marra Junior, (1984, Senegal). Cofundador y miembro del Movimiento Panafricano Bilbao, militante activo en el Movimiento Antirracista de Euskal Herria. Aliado del feminismo negro y técnico de intervención social (Mediador intercultural) de Médicos del Mundo Euskadi.
 
 

Las medidas que se han planteado para frenar la pandemia no han respondido a las necesidades y la realidad de muchísimos sectores de nuestro país. Las personas migradas, las racializadas, las personas que viven de la economía sumergida, las que no pueden vivir en una vivienda digna… ven empeoradas sus ya de por sí dañadas condiciones de vida.

La situación de las personas migradas en general es complicada. ¿Cómo han influido en vuestras vidas las decisiones que se han tomado desde que estalló la crisis sanitaria?

El término confinamiento es un concepto burgués: hemos leído que el 17% de lxs parisinxs han abandonado la ciudad para refugiarse en sus residencias temporales, en el campo. Mientras, en barrios olvidados hay viviendas que no están habitadas y mucha gente tiene que seguir trabajando sin condiciones de seguridad en diferentes sitios del estado para sostener la vida y la economía de los países. En España se rumorea (hay periódicos que lo desmienten) que  el matrimonio Aznar Botella se ha refugiado en su chalet en Marbella en plena situación de alarma. Eso confirma que el confinamiento no es para la gente que vive de la economía informal.

El confinamiento no se ha pensado para gente como nosotrxs, las racializadas, las personas migradas, las refugiadas, y otros cuerpos plurales que habitamos las calles por “falta de recursos” o la falta de voluntad política. Tampoco se ha pensado en la realidad de la gente de los barrios olvidados como San Francisco y otros donde somos víctimas de un entramado racista estructural, institucional y social que nos categoriza siempre como ciudadanas de segunda, o que directamente nos deshumaniza.

No niego la necesidad de confinar a la gente, pero lo que es cierto es que no todas somos iguales frente a esta medida. Entre aquellas que deben continuar trabajando, o las que no se confinan o no pueden confinarse porque su hábitat no corresponde a las normas que el confinamiento exige.

Existe una realidad que no se ha tomado en cuenta ni por el Estado, ni en las medidas de necesidad de confinar a la gente, pero lo que es cierto es que no todos somos iguales frente a esta medida y esto se traduce en autoritarismo. Es decir, que la única respuesta del Estado y el derecho público ha sido más presencia policial, opresión y a veces, hasta violencia: ya hemos visto todas las agresiones físicas en el barrio San Francisco y otros barrios de mayor diversidad que venimos denunciando en otros artículos.

El confinamiento no se ha pensado para gente como nosotrxs, las racializadas, las personas migradas, las refugiadas, y otros cuerpos plurales que habitamos las calles por “falta de recursos” o la falta de voluntad política

¿Qué limitaciones tenéis para sacar adelante vuestras vidas en esta nueva situación?

Cuando a la mayoría de nosotras nos sostiene la economía informal, los trabajos no reconocidos con derecho a paro, los trabajos sin contrato, no entramos en los recursos y medidas tomadas desde el gobierno de España y tampoco entramos en ningún otro tipo de ayuda. ¿Creéis que las pandemias no afectan a todas las personas por igual?

Claro que no. Si preguntamos a las personas del servicio doméstico muchas de ellas sin contrato ni derecho a paro, las solicitantes de asilo fuera del recurso sin ningún tipo de ayuda, las personas afectadas por las políticas migratorias que llegan a un territorio, donde no conocen el idioma ni un sitio a donde ir, las personas manteras que su única actividad es la venta ambulante, también a las personas que su único fuente de ingreso es la puerta del supermercado o en los lugares cultos, las trabajadores sexuales racializadas y todas las personas que  debido a su situación administrativa, no están en condiciones de trabajar o beneficiarse de una prestación económica sabremos que el confinamiento no es para nosotras. Sin olvidar a muchas familias gitanas que su única fuente de ingreso es la economía informal, a través de los mercadillos. Pero gracias a la capacidad de organización comunitaria y colectiva, la creación de cajas de resistencia de diferentes colectivos y comunidades autónomas han hecho que el sufrimiento no se haya visto mucho, pero allí está y duele.

Y si pensamos también, en algunos de los hermanos y hermanas temporeras, la mayoría de ellos de origen africano, que siguen trabajando en los campos de recogida de fruta y cuando regresan después de una jornada laboral, se encuentran con asentamientos de chabolas con paredes de plástico, sin agua, sin electricidad ¿esas personas pueden quedarse en casa? ¿Qué medidas se han tomado para ellas?

Luego se suman las identificaciones policiales por perfil étnico-racial en las calles

La ley de extranjería hace más vulnerable la situación de los inmigrantes. Se ha agravado la situación de las personas en situación administrativa irregular. ¿Podrías explicarnos por qué?

La Ley de Extranjería condena a millones de personas que llegan al Estado español sin un contrato de trabajo, también nos ignora, niega nuestras cualificaciones y conocimientos, nos ningunea y nos mete en un círculo infinito. Allí es realmente donde se encuentran en una situación desgarradamente violenta. Luego se suman las identificaciones policiales por perfil étnico-racial en las calles, una práctica habitual contra las comunidades racializadas que su único objetivo es encerrarnos en los CIEs (Centros de Internamiento para Extranjeros).

La actuación policial en el barrio San Francisco es violenta, pero siempre lo ha sido

Porque los señores que velan por nuestra seguridad “dicen” que circular en el espacio público en todo el territorio del Estado Español sin un permiso de residencia es delito.

Has denunciado el control policial que estáis sufriendo en el barrio. ¿Cuál es la situación?

Sí, pero no es porque personalmente me pararon más de 5 veces, en una distancia de 100 metros al salir de mi trabajo, con expresiones como: “eres tonto o qué”, “no os enteráis de nada…”, “¿Queréis morir?”, “Esto es serio, no se trata de ninguna broma”.  Esto, lo dicen casi todas las personas racializadas. Los policías tienen interiorizados una serie de estigmas que desde sus prácticas racistas los interiorizan y así criminalizan los cuerpos, nuestros cuerpos que no responde a las normas de la civilización para ellos. La actuación policial en el barrio San Francisco es violenta, pero siempre lo ha sido.  La situación de alarma lo ha puesto aún más tensa con más violencias que nos ha generado mucho sentimiento de rabia e impotencia.

La única respuesta del Estado y el derecho público ha sido más presencia policial, opresión y a veces, hasta violencia

Cuando leo o escucho el lema “Juntos podemos salir más fuertes y unidos” me pregunto dónde están lxs que antes eran los nosotros y los otros, y que cuando salgamos de esta seremos capaces de romper con el “nosotros y ellos”.

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